¡He superado el primer día!, aunque todavía no ha terminado, creo que puedo cantar victoria.
Amanecí a la hora de siempre, sobre las 8, me tome mi café delante del ordenador, como es habitual, cumplí con temas de trabajo, como siempre, y luego me encargué de la casa, la comida y demás, como siempre.
¿Como siempre?...Me he pasado toda la mañana buscando algo que se me había perdido, algo me faltaba, me daba cuenta de lo que era "el dichoso cigarrito", a olvidarme y seguir a lo mio. Pero cada cinco minutos la misma sensación, que incómodo.
Si habitualmente tengo mala leche, hoy ha sido excesiva, a mi peque le he gritado unas cuantas veces, con razón, pero me he pasado, he intentado pedirle perdón, pero he terminado regañándole otra vez. He optado por moderme la lengua y darle un beso.
Menos mal que la mayor lleva todo el día fuera, de exámenes y en casa de una amiga, aún así le he gritado por teléfono.
Y mi marido, el pobre, con tal de no verme cabreada y de mala leche, ha optado por no llevarse un cigarro a la boca en el rato que ha estado en casa, comiendo al mediodía.
Esta tarde he salido a correr, pertrechada con mis shorts blancos, camiseta fucsia, zapatillas de colores, gafas bollé malvas, fucsias y verdes pistacho. Pues claro, para salir a correr también hay que ir conjuntada, "antes muerta que sencilla".
"Límite 15 min", me dice Carlos, y no más de 140 pulsaciones.
A los 3 min de salir corriendo, me ha dado un ataque de tos, me han flojeado las piernas y el corazón estaba a punto de salirme por la boca, por lo que he frenado la marcha y he empezado a andar deprisa hasta que he recuperado el resuello. Al final, entre correr, andar y toser he estado casi 30 min, de los cuales correr, lo que se dice correr, 9? 10? pues eso, y me parecían pocos 15 min. ¿Porque siempre creo que soy mas fuerte, mas joven, mas guapa de lo que objetivamente soy?, ¡misterios de la vida!.
Cuando he llegado a casa, en un charco de sudor, me he metido en la ducha y al salir las piernas me temblaban, ahora que estoy sentada siento hormigueos. Pero acabo de darme cuenta de que, en el rato que he estado "haciendo como si corría", recuperándome de tanto ajetreo y ahora, escribiendo mis sensaciones del día, no me he acordado el maldito tabaco. Con lo cual el correr y el blog los doy por bien empleados.
Lo voy a conseguir.
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